En su obra, Luigi Giussani plantea que el cristianismo es un acontecimiento sorprendente y impredecible: la encarnación de lo divino en un momento y lugar concretos, a través del nacimiento de Jesucristo de una mujer. Este suceso histórico es la forma en que Dios elige relacionarse con la humanidad y ofrecerle salvación, más allá de ser un simple pensamiento o sentimiento religioso. La permanencia de este acontecimiento en la historia se da a través de aquellos que son incorporados a Cristo mediante el Bautismo, iniciando así una nueva identidad como parte del pueblo llamado por Dios.
Giussani destaca la importancia de pertenecer a este sujeto histórico específico, que es el pueblo de los seguidores de Jesucristo, quienes se convierten en protagonistas de la historia al aceptar este llamado y vivir de acuerdo con sus enseñanzas.
El autor enfatiza que la fe cristiana no se limita a creencias abstractas, sino que se manifiesta en la vida cotidiana de aquellos que siguen a Cristo, dejando una huella en el mundo a través de sus acciones y testimonio de fe.