«Ariadna Abandonada» de Victoria Cirlot, publicado por la editorial Alpha Decay en España, aborda el enigma de Ariadna que fue introducido por Friedrich Nietzsche. El libro busca dar respuesta a este enigma, explorando diferentes aspectos de Ariadna, desde ser considerada como una máscara de Cosima Wagner hasta su papel como un instrumento para el desarrollo del pensamiento del filósofo en sus últimos años de vida.
El enigma se extiende a la ausencia de menciones de Ariadna en «Así habló Zaratustra», a pesar de estar presente en los cuadernos preparatorios del filósofo. Cirlot argumenta que Nietzsche estaba pensando en Ariadna al escribir la obra, basándose en los «fragmentos póstumos» y su relación con la escultura de la Ariadna durmiente en los Museos Vaticanos.
La escultura, una copia romana de un original microasiático, tuvo un impacto significativo en Nietzsche durante su estancia en Roma en 1883, mientras trabajaba en la segunda parte de «Así habló Zaratustra». La imagen de Ariadna abandonada por el héroe, acercándose a ella en sueños, refleja conceptos clave del pensamiento nietzscheano como el superhombre, el eterno retorno y la voluntad de poder.
Además, el mito clásico de la princesa cretense abandonada por Teseo en la playa de Naxos es analizado en los cuadernos preparatorios, añadiendo capas de significado a la figura de Ariadna en la obra de Nietzsche.