En su obra «La civilización del espectáculo», Mario Vargas Llosa reflexiona sobre la actualidad cultural y social, planteando una crítica feroz a la superficialidad y banalización que caracterizan a nuestra sociedad contemporánea. El autor señala que en tiempos pasados, la cultura actuaba como una conciencia colectiva que nos conectaba con la realidad, mientras que en la actualidad se ha convertido en un mero instrumento de distracción y entretenimiento.
Vargas Llosa denuncia la decadencia de las artes, la literatura y la política, evidenciando la prevalencia del sensacionalismo en el periodismo y la frivolidad en el ámbito político. Para el autor, el principal mal que aqueja a nuestra sociedad es la idea de que el entretenimiento se ha convertido en el valor supremo, desplazando la importancia de la reflexión y el pensamiento crítico.
El escritor peruano también aborda la figura del intelectual en la sociedad contemporánea, argumentando que ha perdido relevancia y peso en el debate público, siendo marginado en favor de figuras más mediáticas y populares. Vargas Llosa, como un espíritu crítico incómodo, ofrece una radiografía implacable de nuestra cultura y nuestro tiempo, instando a una reflexión profunda sobre los valores que realmente deberíamos priorizar como sociedad.